lunes, 8 de abril de 2013

Guía de Audición: Bach, Concierto de Brandemburgo nº 1


Esta Guía de Audición va dedicada al 1º Concierto de Brandenburgo de Bach, un cierto cambio desde las dos anteriores dedicadas a Bartok. Y vosotros os diréis: ya está otra vez el pedante de Sync. ¿qué necesidad hay de explicar un concierto de Brandemburgo de Bach, con lo conocidos y asequibles que son? Y tenéis toda la razón, no hace ninguna falta ninguna explicación: a la primera escucha, es música que entra con facilidad, no requiere ningún esfuerzo por nuestra parte. Mi intención, pues, no debe ser introducir una obra desconocida ni difícil de entender. Sin embargo, me propongo ayudaros a descubrir algo más, ciertos procedimientos compositivos que enriquecerán más vuestra escucha.
Cuando tengo una partitura de Bach delante de mí, lo primero que me viene a la cabeza es pensar en el trabajo que hay detrás: hay un derroche de ideas musicales, contrapunto, imitaciones, etc, increíble. Compositores de su época no se complicaban tanto la vida, simplemente ponían una melodía, un acompañamiento y poco más. Y seguro que tenían más éxito. Un ejemplo es el de la construcción de las voces: si coges una parte de viola, por ejemplo, de un Concerto Grosso de Haendel, se nota que muchos pasajes son puro relleno; en cambio, la parte más secundaria de cualquier obra de Bach es pura melodía por sí misma, imitaciones de otras frases de otros intrumentos, variaciones, etc.
No voy a descubriros ahora qué son los 6 Conciertos de Brandemburgo. Para eso están los comentarios de los discos, que lo contarán con mucho más detalles, fechas, etc. Tan solo haré una breve introducción en el plano musical.
Son 6 conciertos absolutamente heterogéneos, sin ninguna relación entre ellos. Da que pensar que serían obras anteriores “empaquetadas” para hecer un regalo al Margrave de Brandemburgo. De hecho, el 1º movimiento del 1º concierto es la Sinfonía de una Cantata, sin ir más lejos. Los hay más orquestales, como el 1º, y más camerísticos, como el 3º o el 6º. Y los instrumentos solistas son de lo más variado.

La versión que he utilizado para los ejemplos es la de la English Chamber Orchestra, con Raymond Leppard.

Aquí tenéis la partitura, por si queréis leerla mientras escucháis.


El primer Concierto está instrumentado como para tres secciones: cuerda y continuo, tres oboes y fagot y una pareja de trompas. Dentro de la cuerda está el instrumento solista, principalmente en el 2º y 3º movimientos, el violino piccolo. Se trata de un violín algo más pequeño que el normal, con una afinación diferente: sus cuerdas están una tercera menor más altas que el normal. (si en el normal las cuerdas “al aire” son Sol-Re-La-Mi, en el piccolo son Sib-Fa-Do-Sol). Esto facilita la ejecución de algunos pasajes, dobles cuerdas y acordes que con el violín normal serían muy complicados.

1º movimiento.

Ejemplo 101

No lleva indicación de velocidad. Se suele tocar Allegro o Allegro moderato. Nada más empezar ya tenemos los dos diseños principales: la cuerda toca, en corcheas, un simple arpegio de Fa M (Fa, La, Do, Fa, etc.), mientras que los oboes hacen un diseño de semicorcheas al mismo tiempo, fijando más así la tonalidad. A lo largo de todo este movimiento, se intercambiarán constantemente los papeles:
mientras los oboes hacen el arpegio de corcheas, la cuerda hará las semicorcheas, y viceversa. El fagot simplemente “dobla” las notas de violonchelos, contrabajos y continuo. Tan solo se le escuchará solo cuando toquen solos los oboes. Y lo primero a resaltar es la extraña melodía de las trompas, originariamente escrito para “corni de caccia”. Si en el 1º compás se limitan a tocar lo mismo que la cuerda, en el 2º y 3º, si nos fijamos bien, hacen cosas bastante extrañas: primero, porque tocan tresillos de corcheas, que chocan totalmente con las corcheas y semicorcheas del resto. Y luego, por los extraños finales de sus intervenciones, con una nota aguda que no tiene mucho sentido. Como en todo, hay versiones que “camuflan” un poco estas rarezas, y otras que las ponen más de relieve. Aquí tenemos otro ejemplo de la mitad del movimiento:
Ejemplo 102

No está muy claro por qué hizo esto Bach, pero lo más obvio es que quería resaltar aún más el ambiente festivo del comienzo del concierto, añadiendo a la algarabía general dos trompas que nos recordaran aún más la música de caza. Hay que recordar que el Concierto está en Fa M y las trompas están en Fa, y Fa M (como Si b M o Re M) es una tonalidad muy empleada para temas de caza.

Ejemplo 103

Aquí tenemos otro tema algo más melódico. Y nos sirve para ilustrar la alternancia de los tres grupos: primero aparece en la cuerda, después en los oboes y después en las trompas.

Ejemplo 104

Otro ejemplo de alternancia, ahora con un diseño ascendente de semicorcheas en las trompas, con corcheas descendentes en los oboes. Al compás siguiente, semicorcheas en los oboes y corcheas en los violines. Y al siguiente, semicorcheas en violines y corcheas en los bajos. No me gustaría hacerme el pesado, tan solo llamar la atención sobre el tremendo oficio que demuestra todo esto: tras una música fácil de escuchar, hay un enorme trabajo de contrapunto sobre unos pocos diseños, de instrumentación… un verdadero derroche.

Ejemplo 105

Habréis visto el virtuosismo que se requiere a los ejecutantes de trompa durante este primer movimiento. En este ejemplo, antes de la reexposición, otro “tour de force” que consigue ir acumulando una gran tensión antes de llegar a la tónica.

A continuación, el 1º movimiento completo:

2º movimiento, Adagio. 

Las trompas descansan y se recuperan del esfuerzo. El movimiento queda ahora dividido entre tres grupos de instrumentos: los 3 oboes, los violines y violas, y los bajos (chelos, contrabajos, fagot y continuo), que van dialogando. Y aparecen por primera vez los auténticos solistas, el 1º oboe y el violín piccolo.

Ejemplo 201

Sobre un suave “colchón” de corcheas en la cuerda, el oboe toca su bella melodía de cuatro compases. Al quinto compás, las corcheas pasan a los oboes y es el violín el que repite la melodía del oboe, una cuarta más aguda. Cuatro compases más y son todos los bajos los que cogen el relevo, repitiendo parte de la melodía

Ejemplo 202

Ahora se produce un canon: el oboe inicia la melodía y el violín hace lo propio un tiempo más tarde, entrelazándose las dos melodías. Más tarde pasará al revés: empezará el violín y el oboe le seguirá una negra más tarde.

Tras una última exposición del tema en los bajos, el oboe toca una cadencia más libremente y la orquesta interviene, por fin, todos juntos para resolver el movimiento.
Me he permitido hacer una pequeña trampa: he aquí el final, tal como lo habría hecho cualquier compositor de la época:
Ejemplo 203

Pero, otra genialidad: tras el compás que parece que nos va a llevar al acorde de Re m (relativa de Fa M), Bach añade cuatro compases en los que se van alternando los tres grupos antes citados, y que nos llevan por varias tonalidades hasta quedarnos en un acorde de La M, que es la Dominante de Re m, con lo que el movimiento acaba, pero de una forma poco conclusiva, como para enlazar con el movimiento siguiente.
Ejemplo 204



Y el 2º movimiento completo:


3º Movimiento: Allegro. 

De nuevo en la tonalidad principal, Fa M. La escritura, en el  principio, es más clara que en el 1º movimiento: los oboes y los violines van juntos. Aparece ya más claramente el papel solista del violino piccolo, aunque más tarde compartirá su protagonismo con el 1º oboe y las trompas.
Ejemplo 301

Pese al diseño de las trompas, enseguida comprendemos que el tema principal está en los violines y oboes. A resaltar el cambio de ritmo que observamos a partir del minuto 0:21 (compás 12): a pesar de no haber cambio de compás, la acentuación pasa de ser, en lugar de como al principio, Uno, dos, tres, Uno dos, tres, a ser Uno, dos, Uno, dos, Uno, dos. Es un recurso muy efectivo para evitar la monotonía en compases con los pulsos muy marcados: colocar los acentos “descolocados”, para darle algo más de “swing”

Ejemplo 302

Primer solo del violín, que repite prácticamente igual el motivo que abría en el tutti este movimiento. Destacaré, aunque me ponga algo pesado, y como un detalle más del derroche de inventiva de Bach, el canon que se establece entre el violín y los bajos justo después del primer acorde: los bajos repiten exactamente las mismas notas, con trino incluido, con medio compás de diferencia.
Ejemplo 303

A continuación se produce un diálogo entre los tutti (violines y oboe) y el violín solo, con unos difíciles acordes. Un poco más tarde, el diálogo es entre trompa y violín.
Ejemplo 304

Viene ahora un pasaje de puente a cargo del tutti, donde repiten algun diseño del principio, pero lo que al principio tocaban las trompas, ahora lo hacen los oboes.
Ejemplo 305

Ahora viene uno de los dos pasajes más libres de este movimiento. Consiste en un diálogo entre violín, oboe y bajos, cada uno con una melodía propia con suficiente identidad para que no se pueda decir cuál es más importante. Como siempre, la grandeza de Bach y un derroche de imaginación e inventiva. Al final del ejemplo, es la cuerda la que hace el diseño de las trompas del principio.
Ejemplo 306

Aquí se vuelve a producir el diálogo anterior, pero ahora entre el violín solista, los violines tutti (generalmente, aunque no ponga nada, se suele hacer con otro violín solo, dado el carácter solístico de la melodía) y los bajos. Y, de improviso, se para el movimiento, pasando a un Adagio de 2 compases. Este recurso era ya usado por Corelli o Haendel en sus Concerti Grossi, lo que pasa es que, mientras éstos se limitaban a poner un par de acordes, y el violín o el clave improvisaban, en Bach es él mismo el que escribe detalladamente toda la improvisación, sin dejar ocasión para que un intérprete poco hábil le “fastidiara” el concierto. Tras este inciso, se retorna al tiempo inicial, recapitulando todo lo anterior.

Me gustaría hacer un comentario, explicando por qué me pongo tan pesado intentando señalar los temas, las imitaciones, etc. Mi propósito es revelar el increíble genio del compositor. Y es que con un par o tres de diseños o motivos es capaz de montarte un movimiento complejo, elaborado y perfecto. Y, al mismo tiempo, al ser muy pocos los temas, el oyente, por poco interés que ponga, es capaz de reconocerlos y no perder el hilo en ningún momento.

El 3º movimiento completo:


4º movimiento: Menuetto-Trio I-Menuetto-Polacca-Menuetto-Trio II

Esto es otra “rareza" de este 1º concierto de Brandenburgo. Generalmente, el concierto italiano, que es el modelo que Bach toma para sus conciertos suele estár compuesto de Rápido-Lento-Rápido, y ya está. Y es el modelo adoptado en el resto de los seis conciertos. Pero, Bach, no contento con ello, incluye un 4º movimiento que convierte el conjunto casi en una suite. Se trata de un menuetto con 2 trios y una polacca intercalados. No voy a hacerme muy pesado con estos movimientos, tan solo señalar algún detalle aquí y allá.

Ejemplo 401

El menuetto. Mientras las trompas se encargan de “rellenar” con su diseño la cosa, turnándose entre ellas, oboes y violines hacen el tema, que es respondido en un canon exacto por los bajos al compás siguiente, si os fijáis.
Ejemplo 402

El primer Trio, en Re m (la relativa de Fa M), está tocado tan solo por dos oboes y el fagot. Los oboes van casi todo el rato paralelos, en sextas o terceras, mientras que el fagot lleva un movimiento uniforme de negras agrupadas de 3 en 3. Por cierto, eso me viene al pelo para comentar que lo de llamar Trio a lo que viene después del minueto, en Mozart, Haydn, Beethoven, etc. tiene su origen en el barroco, cuando lo de trio era literal: desde Lully, los trios que alternaban con los minuetos eran ejecutados por tres instrumentos, de ahí su nombre.
Ejemplo 403

Tras la reexposición del minueto viene una polacca, o polonesa, destinada solo a la cuerda, con una instrumentación que se apoya, sobre todo, en los primeros violines, que tocan semicorcheas ligadas de 2 en 2 sobre un uniforme acompañamiento del resto. A destacar, casi al final, el cambio de atmósfera cuando los violines cambian su diseño y tocan un motivo rítmico diferente.
Ejemplo 404

Tras el minueto, de nuevo otro trío, repartido en tres voces: las dos trompas y los tres oboes que tocan al unísono la 3ª voz. La instrumentación es de lo más original: los oboes, en realidad hacen el bajo, la función armónica y rítmica del asunto, mientras que la melodía está a cargo de las tompas. El mundo al revés, vaya. Y tras una última reexposición del minueto, concluye el Concierto. 

El último movimiento completo:



1 comentario:

  1. Bach no tiene fin... cada vez que lo vuelves a escuchar descubres algo nuevo, y después del maravilloso análisis más aún

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