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viernes, 12 de abril de 2013

Guía de Audición: Ysaye, 6 Sonatas para violín solo


En esta ocasión intento aproximar o presentar estas obras al que no las conozca, y comentarlas un poco para aquél que las haya escuchado en alguna ocasión. Intentaré no extenderme en exceso en cada una de ellas: tan sólo destacar alguna cosa novedosa o interesante aquí y allí. También incluiré al final una pequeña discografía comentada, de las versiones que poseo.

Eugene Ysaye (1858-1931) fue un violinista, compositor y director de orquesta belga, nacido en Lieja. Está claro que no es excesivamente conocido, pero tuvo mucha importancia en su época. Si tan sólo se le recordara como destinatario de obras tan importantes como la Sonata de Cesar Franck o el Poema de Chausson, además de obras de Debussy, Faure o Saint-Saens, ya sería bastante. Pero es que fue mucho más. En aquella época, la escuela belga de violín gozaba de un prestigio increíble, por la valía de sus profesores. Nada menos que Henri Vieuxtemps, y más tarde el polaco Henryk Wieniawsky. Y más tarde el propio Ysaye. Entre sus alumnos más célebres, Josef Gingold, Matthieu Crickboom, William Primrose o la misma Reina Elizabeth de Bélgica, promotora del famoso concurso que lleva su nombre.

Su producción como compositor no es muy extensa: una única ópera, algunas piezas para violín y orquesta, algo de cámara y sus 6 Sonatas para violín solo.

Escribir algo para violín solo ha de ser algo muy meditado: el nivel excelso alcanzado por Bach con sus Sonatas y Partitas supone un reto inalcanzable que seguramente habrá hecho que muchos compositores se lo hayan pensado dos veces antes de intentarlo. Después de Bach está claro que hubo compositores que escribieron para violín solo. Un ejemplo es Paganini con sus Caprichos, pero es un tipo de obra que no tiene nada que ver con Bach. Son obras de una enorme dificultad técnica, una dificultad muy diferente a la polifonía de Bach, sino más bien enfocada a la brillantez, el virtuosismo y la explotación de efectos nuevos y brillantes. Esto creó un camino, seguido por otros como Wieniawsky, Ernst, etc. Pero el camino creado por Bach ya era otra cosa.

Precisamente fue una interpretación de Bach por el violinista Joseph Szigeti la que le dio la idea a Ysaye para componer sus Sonatas. Son 6, como las de Bach, y están dedicadas cada una a un violinista famoso de la época. Y, como veremos, cada una refleja la personalidad y las características del violinista en cuestión.

La escritura es muy variada: encontraremos polifonía, contrapunto, virtuosismo en ocasiones, pero todo ello con una gran originalidad. Habrá recursos no utilizados hasta ahora y que nos resultarán novedosos: el empleo de escalas de tonos enteros, sucesiones de intervalos infrecuentes (escalas de dobles cuerdas en cuartas y quintas, no las acostumbradas terceras y octavas de Paganini), ponticelli, trémolo, e incluso acordes de 5 o 6 sonidos. Algo realmente imposible en un instrumento de 4 cuerdas, pero que engaña al oído mediante determinados trucos.

Una curiosidad, por último, es que en la partitura están escritas minuciosamente digitaciones, arcos, posiciones, longitud del arco, etc., con un nivel de detalle impresionante. Y en una nota al pie indica el compositor que todas estas anotaciones, si bien son facultativas, ayudarán al intérprete a acercarse a la idea que guió su composición. Parece que no estuviera muy seguro de la lectura que se haría de sus obras en la posteridad...


1ª Sonata, op. 27 nº 1 en Sol menor, dedicada a Joseph Szigeti.


Joseph Szigeti (1892-1973), violinista húngaro, destacó por su interés por la música contemporánea, pero también por su seriedad a la hora de interpretar la música de Bach. Algo que en su época no era muy común, la verdad. (Como curiosidad, citaré el absurdo e innecesario acompañamiento de piano que escribió nada menos que Schumann, para las Sonatas y Partitas. Un auténtico despropósito.)

Tal vez sea por eso que la 1ª Sonata de Ysaye recuerda algo a la obra de Bach: 4 movimientos, de los cuales el primero es un lento (Grave) y el segundo una Fuga. Y por supuesto, también en Sol m, como la 1ª Sonata de Bach. Demasiadas coincidencias, ¿no?

El 1º movimiento, Grave, muestra un contrapunto severo en el que la melodía hace como si cambiara de instrumento, una vez en el grave, otra vez en el medio, luego en el agudo.
Ejemplo 1101