Mostrando entradas con la etiqueta Mis Cds favoritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis Cds favoritos. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de marzo de 2015

Mis CDs favoritos (16): Bach, Sonatas y Partitas (Gil Shaham)


El presente disco ha resultado una auténtica sorpresa. He pasado, sucesivamente, del "Pero ¿qué demonios estaba pensando este tío para tocar Bach de esta manera?", pasando por "bueno, la verdad es que no está nada mal", acabando por "¿por qué no?". A ver si consigo explicar mis sucesivas reacciones.
En primer lugar, los tempi. Muy rápidos, rozando en lo grotesco en algún que otro movimiento. En especial, las tres fugas de las tres sonatas están tocadas a una velocidad endiablada:



En una entrevista, él defiende que las toca a un tempo parecido a obras similares de Bach para teclado o para orquesta. Y en cierto modo es cierto, si cogemos obras de una construcción similar, se suelen tocar bastante más rápidas. Pero claro, es que Shaham parte con ventaja, porque tocar esas fugas a esa velocidad está al alcance de muy pocos. Ni en violín moderno ni en versiones historicistas hay ninguna versión que se le acerque. Tal vez la rompedora versión de Zehetmair tiene algún parecido con la presente. 
Lo mismo pasa con movimientos de danza de las partitas: las sarabandes son bastante poco monumentales, las danzas más rápidas (Menuet, Bourrée, Gavotte) también tienen bastante sentido. La célebre Chacona, por ejemplo, le dura unos escasos 11 minutos, mientras que la media está entre 14 a 16 minutos en la mayoría de los violinistas. Y eso son muchos minutos...



Técnicamente, la versión es irreprochable, como se espera de un virtuoso como Shaham. Su manera de atacar los acordes está a medio camino entre las versiones más tradicionales y las más historicistas. Porque esa es otra característica de la presente versión: no acaba uno de situarla en un lugar u otro. E igual es que no hace falta encasillarla: Utiliza la afinación moderna, supuestamente utiliza un arco barroco (aunque por lo que se escucha es difícil de creer), la articulación es ligera e incluso se permite el lujo de hacer ornamentaciones en repeticiones, ritornelli, etc. Ornamentaciones, eso sí, muy bien estudiadas, no hay nada de improvisación. Porque, en realidad, Gil Shaham es un violinista muy cerebral, que planea mucho las cosas, hasta que llega a una decisión y se ciñe a ella. 
No quiere decir eso que sea una versión fría, ni mucho menos. Los movimientos lentos de las Sonatas, por ejemplo, están llenos de vida, y las figuraciones rápidas que contienen están tocadas con una gran libertad, un sentido musical muy adecuado.

En resumen, tras escucharlo de una manera más detenida, he llegado a la conclusión que apunté más arriba: "¿por qué no?". No se me ocurrirá recomendar esta versión como la definitiva de estas obras; se me ocurren varias de diferentes estilos mucho más recomendables (Ehnes, Szeryng, Grumiaux, Perlman, Podger, Zehetmair, etc.), pero en todo caso es una versión que vale la pena escuchar, porque de hecho es una lectura muy diferente de lo que existe por ahí, y una vez se supera el rechazo inicial por las velocidades, es muy interesante y muy musical, que es de lo que se trata. Porque para grabar por enésima vez estas obras de una manera aséptica, ciñéndose a la letra y sin hacer algo realmente personal, ya el mercado está bastante surtido.


sábado, 15 de febrero de 2014

Mis CDs favoritos (15): Janine Jansen & otros, Schoenberg y Schubert



Dicen que rectificar es de sabios. En mi caso, tendría que decir que no es de sabios, sino de tontos cargados de prejuicios. Janine Jansen siempre me ha parecido una gran violinista, pero visualmente siempre me ha parecido muy exagerada, con mucho movimiento, abundancia de muecas, gestos, que en ocasiones me han parecido fuera de lugar.
Pues bien, me voy a tener que tragar mis palabras, una detrás de otra. Sus últimos discos de Bach (las Invenciones y Sinfonías, con la 2ª Partita, y los Conciertos para violín) me han parecido modélicos. Asímismo he podido ver un DVD titulado "Janine", así como suena, de un tal Paul Cohen, mezcla de documental y película, donde nos la presenta en su vida diaria. Y la verdad es que mi idea ha cambiado totalmente. Dando por descontado que se trata de una violinista de una enorme técnica, es que musicalmente es espectacular. Y precisamente me he dado cuenta de ello en el repertorio más camerístico, como es el disco que nos ocupa.

lunes, 27 de enero de 2014

Mis CDs favoritos (14): Vilde Frang, Michail Lifits (Grieg, Bartok, Strauss)



Estamos acostumbrados a escuchar violinistas de una perfección técnica apabullante, y aún más en disco. Pero raramente nos llaman la atención detalles de musicalidad, sonido, fraseo, que distingan un violinista por encima de los otros. Pues bien, éste es uno de esos casos.
La noruega Vilde Frang, nacida en 1986, es una violinista de una enorme musicalidad y, sobre todo, originalidad. Este es su segundo disco. Ha grabado, que yo sepa, un disco con los conciertos de Sibelius y Prokofiev (nº 1) y otro con los del Nielsen y Tchaikovsky.
Lo primero que sorprende de este disco es el programa: no se trata del típico disco de presentación de una joven promesa. Además, juntar dos sonatas de violín y piano con la Sonata de Bartok para violín solo es algo bastante arriesgado, la verdad. Pero, en la práctica, todo funciona muy bien, porque el nivel interpretativo es muy alto.
La sonata de Grieg no es la que más se toca, su sonata nº 3, en Do menor, es mucho más conocida. Es una obra de juventud, luminosa y con un estilo no tan personal como sus otras obras más posteriores. Parece que estemos escuchando a Mendelssohn o Schumann en lugar de Grieg. Escuchemos el comienzo de su tercer movimiento:
Ejemplo 01
Podemos apreciar la delicadeza de su sonido y la gran variedad de expresión que consigue. Por otra parte, cuenta con un pianista impresionante, Michail Lifits.

viernes, 11 de octubre de 2013

Mis CDs favoritos (13): Mendelssohn, Canciones sin palabras, arr. Hermann (Axel Strauss, Cord Garben)



Seguramente no voy a poder convenceros de que este CD es imprescindible, pero hay varias cosas que matizar:
En primer lugar, el compositor. Félix Mendelssohn tuvo la suerte, o la desgracia, de vivir una vida acomodada, dentro de una familia sin problemas. Pero eso no quiere decir que no le faltaran méritos, de hecho sus comienzos fueron espectaculares. Fijaros solamente en El Sueño de una Noche de Verano, o su famoso Octeto, compuesto con tan solo 16 años.
Se le achaca a menudo que su música es agradable, de fácil melodía, como si eso fuera un inconveniente. Así que hay una gran parte de su música que se considera poco menos que de segunda fila, como las obras que nos ocupan, las Canciones sin Palabras. Se trata de piezas cortas, para piano solo, escritas como si fueran lieder, pero sin voz. Piezas que a menudo no entrañan una gran dificultad de ejecución, además. Pero lo cierto es que es música de un altísimo nivel. Aparte de su indiscutible belleza y originalidad melódica, es que están muy bien escritas, no se trata de simples melodías acompañadas.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mis CDs favoritos (12): Metamorphosis (Cuarteto Casals)



Tras el aluvión de guías de audición sobre los cuartetos de Beethoven y los conciertos de Bach, retomamos esta sección de comentarios sobre algunos CDs que tengo en gran estima. Viendo mis anteriores trabajos, veréis que se trata de una selección muy poco sistemática y en la que aparecen, sobre todo, CDs antiguos, a menudo reediciones de discos que tuve en su momento en vinilo y que recordaba con especial cariño. Pero de vez en cuando también hay discos más actuales que me llaman la atención. Como es el caso del presente disco, interpretado por el Cuarteto Casals.
Se trata de un grupo cuya trayectoria discográfica he ido siguiendo con bastante interés. Es tremendamente difícil y sacrificado dedicarse a la música de cámara, y si encima se trata de hacerlo en nuestro querido país, la cosa ya adquiere tintes de auténtico heroísmo. Tengo algunos de sus discos y también he tenido la ocasión de escucharlos en vivo. Tampoco es que sea un ciego defensor de este grupo, porque hay cosas que me gustan más y otras menos.
El presente disco es ejemplar, sin embargo. Lo primero, la coherencia absoluta en la elección de compositores y obras. Es muy difícil grabar hoy en día, con la enorme cantidad de integrales y discos sueltos que repiten una y otra vez las mismas obras. De manera que cuando te encuentras con un disco tan bien pensado, vale la pena. Tres compositores húngaros: Bartok, Ligeti y Kurtag. Una evolución muy coherente. Del fantástico cuarteto nº 4 de Bartok pasamos al primer cuarteto de Ligeti, "Metamorphoses nocturnes", acabando con los 12 Microludes para cuarteto de Kurtag.
Si habéis tenido la santa paciencia de pasaros por la guía de audición que hice en su día sobre el 4º Cuarteto de Bartok coincidiréis conmigo en que se trata de una obra maestra.
Escuchemos aquí el comienzo del cuarteto:
Ejemplo 01
Absoluta precisión rítmica, un sonido terso y compacto al comienzo. Cambio espectacular de color en el minuto 0:30 , increíble calidad de líneas en 1:06 y siguientes.

domingo, 26 de mayo de 2013

Mis CDs favoritos(11): The Fiddler of the Opera (Gil Shaham)


Bueno, y ¿qué tiene de especial este disco?. A fin de cuentas, es un disco con un diseño muy cuidado, tocado por un joven virtuoso, y compuesto de piezas sueltas con una remota relación entre ellas...
Y es verdad, de eso se trata. Pero hay un par de detalles que matizan todo esto. En primer lugar, la elección de las obras: en lugar de buscar entre lo más trillado, se han buscado piezas infrecuentes, como la Fantasía de Carmen de Hubay, la Flauta Mágica de Mozart -Sarasate(!) o el Caballero de la Rosa de Strauss, en transcripción de Prihoda. Aparte de otras más famosas de Gluck, Gerswhin o Paganini.
Y en segundo lugar, la impresionante interpretación de Shaham, que revaloriza enormemente estas "obritas" y las dota de un gran interés.



Gil Shaham es un violinista extraordinario. Lo que más me maravilla de él, aparte de su gran calidad técnica, es su increíble control en todo lo que hace. Aparte de este disco y muchos más, le he podido escuchar en recital varias veces, y también he tenido la ocasión de acompañarlo en el Concierto de Sibelius. Y siempre me ha sorprendido el gran control de su instrumento. No sólo es infalible, sino que en todo momento demuestra un estudio concienzudo de toda situación: el golpe de arco perfecto, la digitación más adecuada, la cantidad y la posición del arco para cada nota... Es algo que también admiro en Hilary Hahn. Pero, a diferencia de ésta, el nivel musical de Shaham me parece mucho mayor, en el sentido de que su manera de tocar se adapta perfectamente a cada compositor. Recuerdo un recital en el que tocó una Sonatina de Schubert y yo creo que no pasaria del mezzoforte en ningún momento, y prácticamente en toda la obra no pasó más de medio arco. La sensación fue de contención, de una cierta intimidad. Pero luego, tocó algunas piezas de bravura de una manera totalmente diferente, con mucha más amplitud y desenfado. Todo un planteamiento musical muy diferenciado.

Estas cualidades las podemos apreciar en la presente grabación: toca Strauss con toda la gracia vienesa inimaginable, o Gerswhin con un abandono y un "swing" muy adecuado, o Gluck con una gran pureza. Pero escuchemos algunos ejemplos

La Fantasía sobre "La Flauta Mágica", de Mozart, escrita por Sarasate, es una obra realmente interesante, que no conocía. Para el que conozca a Sarasate únicamente por sus Danzas Españolas (obras que no son nada despreciables, por cierto), tendría que buscar algo más de lo que compuso.
Y Shaham la toca muy adecuadamente, con un estilo absolutamente mozartiano en la introducción, y con el exhibicionismo justo en los siguientes episodios.

Sobre "Carmen" de Bizet existen numerosas transcripciones, como la famosa y maravillosa de Sarasate o la dificilísima y algo menos interesante de Waxman. La del húngaro Jeno Hubay es muy poco conocida. No puede rivalizar con la de Sarasate, verdadera obra maestra, pero tiene el interés de que utiliza otras arias diferentes:
Recuerdo también que en otro recital que le escuché tocó una Fantasía de Carmen, pero en la que mezcló fragmentos de las versiones de Sarasate y Hubay, y la verdad es que el resultado fue curioso.

Seguramente mi pieza preferida del disco es la transcripción de los Valses del Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, compuesta por el virtuoso checo Vasa Prihoda.
Al gran nivel de la música original se une la gracia del arreglo, y además la excelente interpretación, con toda la gracia vienesa posible y, al mismo tiempo, con una gran seriedad, sin excesos de portamenti y una expresión de una gran pureza.

Escuchemos finalmente, después de los virtuosísticos ejemplos anteriores, la bella melodía de la danza de los Espíritus de Orfeo y Eurídice, de Gluck, en la transcripción de Kreisler:
Escuchemos la expresión contenida, algo reservada, del comienzo, venciendo la tentación de exagerar y distorsionar la serenidad de la melancólica melodía.


En resumen, un disco que podría haber sido uno de tantos, pero que por la combinación de un programa muy bien elegido, un diseño precioso y una interpretación de gran nivel, vale la pena escuchar e incluso "tener", físicamente, entre las manos. Todo un acierto.

lunes, 20 de mayo de 2013

Mis CDs favoritos(10): Rossini, Sonatas para cuerda (Accardo, Gazeau, Meunier, Petrachi)

Normalmente, en esta sección de mis CDs preferidos habréis observado que se trata generalmente de música de calidad contrastada: Bach, Brahms, Haydn... Os preguntaréis, pues, qué pintan estas obras menores de Rossini en comparación con las anteriores. Y no os falta razón, pero habría que hacer, en mi descargo, alguna que otra puntualización.

En primer lugar, situar estas obras en la producción de su autor. Rossini tenía 12 años tan solo cuando fue invitado a casa de un rico mecenas llamado Agostino Triosso, que tocaba el contrabajo de una manera amateur. Ello explica, en primer lugar, la atípica distribución instrumental: dos violines, violonchelo y contrabajo. Es más, la parte del contrabajo tiene una entidad propia, y no se dedica a doblar al violonchelo, como era costumbre.
Estas seis Sonatas, o cuartetos, sufrieron diversas instrumentaciones a lo largo de su historia, aunque se sospecha que no fueron obra del propio Rossini. Existe una para cuarteto de cuerda, cuarteto de viento u orquesta de cuerda, siendo en esta última instrumentación la que existen numerosas grabaciones.
Pero en su versión original son obras que resultan muy bien, y están escritas de manera magistral, incluso sin saber que se trataba de un rapaz de 12 añitos...

Está claro que no se trata de una escritura especialmente elaborada, sino que tiende algo más al lucimiento individual de cada uno de las partes. De hecho, no existe un gran trabajo contrapuntístico, sino que cuando un instrumento toma la voz principal, los otros tres se limitan a acompañar. Pero melódicamente son obras muy conseguidas, de gran efecto virtuosístico y también dramático.


La presente versión está a cargo de Salvatore Accardo y Sylvie Gazeau, violines, Alan Meunier, violonchelo, y Franco Petrachi al contrabajo. Toda una garantía para las grandes exigencias técnicas de las partituras.

Escuchemos, por ejemplo, el 1º movimiento de la 1ª Sonata:
Es una construcción muy clásica, pero está interpretado de una manera magnífica. A destacar la finura de Accardo en el comienzo, la belleza del solo de Meunier en el minuto 0:59 o el virtuosismo de los violines a partir del 1:48. Observaremos, de paso, que los dos violines tienen una importancia similar: a menudo, lo que toca uno de ellos lo repite el otro exactamente un poco después.

Otro ejemplo es el Tema y variaciones que figura como 3ª movimiento de la 3ª Sonata:
Tras la exposición del tema, en el minuto 0:37 el primer violín lo ornamenta con tresillos, tocados de una manera increíble por Accardo. En el minuto 1:01 el contrabajo toma el relevo y se encarga de su variación. Hay que resaltar la manera en que toca Petrachi. Es algo muy repetido y que les da mucha rabia a los contrabajistas, pero es que ¡no parece un contrabajo!. Afinación perfecta, finura de sonido y un ritmo impecable. Luego viene una melancólica variación en modo menor a cargo del violonchelo (1:25), para después "arrancarse" el segundo violín con unas veloces semicorcheas en 1:56. Y el movimiento acaba con veloces cascadas de notas rápidas en las que rivalizan Accardo y Gazeau, y uno no sabe a quién admirar más...

Los movimientos lentos son verdaderas arias o duetos de ópera. Escuchemos el de la 2ª Sonata:
Tras una dramática introducción asistimos (0:28) a un apasionado duo de amor entre el violín y el violonchelo. No se me ocurre mejor forma de frasear que la de Accardo, demostrando que, además de un violinista virtuoso, también ha sabido destacar en los pasajes más cantabiles.

Este es un ejemplo en el que una música de no excesiva enjundia se revaloriza enormemente con una interpretación cuidada y atenta, imaginativa y expresiva.

sábado, 18 de mayo de 2013

Mis CDs favoritos(9): Haendel, Messiah (Marriner)


No es que sea muy aficionado a la música coral o vocal, ni a la ópera. De hecho es un género que no me entusiasma, con algunas excepciones. Este Oratorio de Haendel es una de ellas. Desde mis comienzos como estudiante fue una obra que me encantó. Y lo más seguro es que parte de la culpa sea de la presente interpretación.



Hay que situar la grabación en el contexto histórico. El barroco de Marriner fue un cambio sustancial con lo que se venía haciendo en la época. I Musici e I Solisti Veneti reinaban en el barroco italiano, especialmente Vivaldi, con su sonido peculiar: un sonido brillante, amplio, con todas las cualidades del "bel suono". Por otra parte estaban los alemanes, con Karl Richter y Munchinger, con un barroco sólido, seriote y monumental. Y llegan Marriner y Leppard y de repente el barroco se aligera, se intensifica su vertiente más rítmica. Ayudados por musicólogos como Thurston Dart, el continuo admite otros instrumentos aparte del cémbalo: órgano, tiorba, fagot. El detaché y martellato omnipresentes en los italianos y alemanes dejan paso al spiccato, y la articulación se vuelve mucho más viva. Simultáneamente, la corriente historicista comenzaba su titánica batalla y Harnoncourt con su grupo era todo un revulsivo tras los tímidos intentos de Melkus, el Collegium Aureum y otros tantos. Pero esa es otra historia...

Esta grabación es del año 1976 y se basa en la edición de Christopher Hogwood (sí, por aquel entonces comenzaba con Marriner, de hecho él toca el órgano en esta grabación), sobre la primera interpretación en Londres en 1743. Como es habitual en Haendel, la obra sufrió durante su historia varios cambios y adaptaciones, algunos por cambios de solista de algunas arias, y otra serie de cambios.

Escuchemos, para ilustrar algo lo dicho anteriormente, cómo sonaba la obertura en manos de Karl Richter:
Y la misma obertura por Marriner:
El tempo es más veloz, se aligera la duración de las notas, y la medida se adapta a la obertura francesa, añadiendo dobles puntillos a la figuración inicial. Se añaden algunos trinos y ornamentaciones en las repeticiones. La orquesta es mucho más pequeña (también el coro, como ya veremos) y la sensación general es un cambio de la solemnidad y la opulencia a la elegancia y la vitalidad rítmica.

Los solistas vocales son todos excepcionales, y sobre todo muy bien escogidos de acuerdo con el estilo de Haendel. Escuchemos al tenor Philip Langridge, por ejemplo, en "Ev'ry valley shalll be exalted"
Realmente me parece que el timbre y el estilo de Philip Langridge es idóneo para este tipo de música: el vibrato y la expresión justa, la agilidad necesaria...

Y ¡qué decir de Elly Ameling!. Escuchémosla en la bellísima aria "I know that my Redeemer liveth"
Es increíble la delicadeza con la que canta, y consigue una enorme expresión sin exageraciones. Una manera mágica de hacer música.

Uno de mis momentos preferidos es el recitativo accompagnato "For behold, darkness shall cover the earth", ejemplo perfecto para admirar la capacidad teatral de Haendel para adaptarse al sentido del texto:
El bajo Gwynne Howell tiene un timbre algo raro, como algo engolado, no tengo ni idea de voces y por lo tanto no lo puedo explicar. Pero su musicalidad está fuera de toda duda. La manera en la que va dosificando la tensión de este recitativo, aumentando poco a poco el volumen y la intensidad...

Por último, escuchemos a la contralto Anna Reynolds en la emocionante aria "He was despised"
Que me perdonen los más puristas, pero me incomoda el timbre de los contratenores en esta música, por muy original que sea. Me parece que Anna Reynolds tiene una muy bonita voz, con un control del vibrato muy adecuado.

Los coros de la Academy, como todos los coros ingleses, la verdad, son espectaculares. Escuchemos el coro "For Unto Us a Child is born"
La claridad de las voces y las agilidades del coro son espectaculares. Desconozco de cuánta gente se trata, pero no deben ser muchos. Asimismo nos sirve el ejemplo para escuchar el uso del spicatto en las cuerdas, lo que hace que todo el coro tenga una ligereza increíble.

Una muy buena versión del Mesías. Han pasado los años, pero todavía me sigue pareciendo una versión fresca, elegante, y con unos solistas idóneos. 

martes, 7 de mayo de 2013

Mis CDs favoritos(8): Bartok, 44 Duos (Vegh, Lysy)


Los 44 Duos para dos violines de Bela Bartok son una obra que, en su origen, tuvo un enfoque puramente pedagógico. Nacieron como un encargo del pedagogo alemán Erich Doflein, que tenía en mente encargar una serie de piezas fáciles a compositores contemporáneos, con el propósito de acostumbrar a los alumnos a la música más actual. De manera que Bartok se puso a ello, pero sus primeras piezas fueron consideradas de extrema dificultad, hasta que al final completó estos 44 dúos, de una dificultad creciente, desde los más simples a los más complicados.

Como era de esperar, Bartok aprovechó también estas piezas para introducir, además del lenguaje contemporáneo, la música folclórica de Hungría y sus países vecinos, misión a la que dedicó gran parte de su vida. Algo que volvería a hacer unos años más tarde con el Mikrokosmos para piano, una serie de 6 volúmenes de piezas para piano, que también son una obra pedagógica de primer nivel.


Aparte de la importancia de las obras, tenemos la suerte de contar con esta versión discográfica, a cargo de Sandor Vegh y Alberto Lysy.
Hablar de Sandor Vegh es hablar de una de las mayores personalidades en la música de cámara: miembro del mítico Cuarteto Húngaro y, más tarde, de su propio cuarteto, el Vegh, su dedicación a la música de cámara sería constante durante toda su vida. Pero es que además, con su cuarteto, tuvo la ocasión de estudiar con el propio Bartok, estrenando alguno de sus cuartetos, de manera que tenemos ocasión de ver "de primera mano", la manera en que debe sonar esta música.
En cuanto a Alberto Lysy, no siendo una figura de la importancia de Vegh, fue un buen violinista que tuvo la suerte (o la inteligencia) de juntarse con gente muy importante, como Vegh o, sobre todo, Menuhin. En esta grabación se nota que está perfectamente en sintonía con su compañero, y el conjunto es muy bueno.
Afortunadamente, existe una grabación en video de estos mismos dúos con estos intérpretes, y es una maravilla verlos tocar. Es curioso ver tocar a Sandor Vegh, con unos 60 años, algo envejecido pero con una manera de tocar que me parece idónea para esta música.



Siendo una colección de piezas de dificultad progresiva, escucharlas por orden puede resultar muy pesado, ya que las primeras son poca cosa. De manera que, muy acertadamente, se tomó la decisión de grabarlas en otro orden, alternando entre algunas más fáciles y otras más complicadas. De todas formas, no esperemos que sean unas piezas aburridas, al ser pedagógicas: todo lo contrario, musicalmente son pequeños tesoros, de una variedad e imaginación increíbles.

Como ejemplo, escuchad el nº 32, "Chanson a danser"

Observad la complejidad rítmica, con sus ritmos enfrentados. Como muchas obras de Bartok, una manera sublime de aprovechar ritmos y melodías folclóricas y darles una nueva vida...

Uno de los más famosos duos es el nº 22, "Danse des moustiques", y su título es absolutamente descriptivo:
Nos parece estar escuchando un par de mosquitos. Recuerda especialmente, por el empleo de la sordina y otros aspectos, al 2º movimiento del segundo cuarteto, comentado ya en este mismo blog

Otro duo característico es el nº 43, "Pizzicato"

Es increíble el sonido que saca Sandor Vegh de los pizzicati, la forma en que consigue que sean resonantes como en una guitarra. Es una manera poco escolástica de conseguirlo, pero el resultado es muy curioso.

A continuación, el nº 28, "Chagrin" (algo así como "lamento").

Nos sirve para ilustrar la manera en que consiguen hacer los duos más lentos con una enorme expresividad. Hay que señalar que no pretenden tocar "bonito", sino con una profunda emoción. Y si para ello el sonido tiene que sonar algo desgarrado, como en el minuto 0:29, pues no se lo piensan dos veces. También nos fijaremos en las hirientes armonías, sobre todo con las dobles cuerdas del final del ejemplo.

Y, como final, el duo nº36, "Cornemuse", que imita a una gaita:
A resaltar que, a partir del minuto 1:06, se repite la pieza pero cambiando ligeramente los ritmos del acompañamiento y añadiendo mordentes a la melodía, como recordando los saltos y ruidos característicos de la gaita o también de la zanfoña. Un efecto muy bien logrado.


Se trata, en suma, de un disco que, a pesar de que por ser pedagógico, pueda parecer poco interesante, es todo lo contrario. En primer lugar por la calidad musical de las piezas, y en segundo por la interpretación, que resulta de los más auténtica y que llena de sentido y complementa a la música. Tengo otras versiones en disco, a menudo tocadas por violinistas de muchísimo más nombre, pero que, sonando mucho más "bonito", hacen que esta música no tenga el mismo significado ni expresividad y pierda muchísimo.

martes, 30 de abril de 2013

Mis CDs favoritos(7): Bach, Variaciones Goldberg (trans. Sitkovektsky)


He de comenzar diciendo que no soy muy partidario de las transcripciones: en principio, un compositor compone para un instrumento o agrupación determinada, y el intérprete o arreglista debería pensárselo dos veces antes de intentar "arreglar" nada.
Pero como, afortunadamente, nada es o blanco o negro, existen excepciones, o más bien ocasiones donde una transcripción es permisible, aunque no mejore el original. Parte de la música de Bach se presta admirablemente a ser transcrita, en especial algunas obras para teclado. La manera de escribir de Bach, con su extraordinario contrapunto, supone que cada voz individual de ese contrapunto tiene una entidad propia como voz melódica, o sea, no se trata de que una voz hace la melodía y la otra acompaña. La importancia de todas las voces hace que, si se "desdobla" la partitura de teclado entre varios instrumentos, no se pierde nada en absoluto, e incluso a veces la claridad de voces es mayor. Por ejemplo, sus invenciones a dos voces o sinfonías a tres voces se pueden separar fácilmente en dos o tres instrumentos sin apenas conocimientos de instrumentación, y el resultado es muy bueno.
A esto hay que añadir que, en la época, el sentido de la autenticidad de la instrumentación tampoco era un valor tan absoluto, a menudo se instrumentaba de nuevo una obra según los ejecutantes que tenían a mano. Aparte de que el propio Bach aprovechó algunas de sus obras orquestales o de cámara para transformarlas en sinfonías u oberturas de cantatas. El Preludio de la 3ª Partita para violín solo acabó transformado en una sinfonía para órgano, trompetas y cuerda, nada menos. Y lo mismo en varios conciertos de Brandemburgo o para teclado. Sus mismos conciertos para teclado se supone que fueron adaptaciones de conciertos para violín, oboe, etc. Por no hablar de las transcripciones que nizo el propio Bach de obras de Vivaldi, Marcello, etc.


Toda esta justificación anterior viene al caso del CD que nos ocupa, que es la adaptación de las Variaciones Goldberg para trio de cuerda que realizó el violinista Dimitri Sitkovetsky. No voy a descubrir ahora lo maravillosa que es esta obra, compendio magistral del arte de la variación, o como transformar un tema en 30 maneras distintas, cada una con su propio carácter. Y todo en un conjunto armónico increíble, en ningún momento fragmentado o repetitivo.
La transcripción es mucho más elaborada de lo que dije anteriormente en el caso de sus Invenciones o Sinfonías. En las Variaciones Goldberg no están tan claramente delimitadas las tres voces, y se ha tenido que hacer un trabajo bastante minucioso para destinar cada nota a cada instrumento. Y el resultado es muy bueno. Sin añadir absolutamente ninguna nota que no estuviera en el original, la impresión final es que la obra resulta en su nueva instrumentación.

La interpretación está a cargo del mismo Sitkovetsky, junto al viola Gerard Caussé y al chelista Mischa Maisky. Curiosamente tuve la ocasión de escuchar esta obra a estos mismos intérpretes durante mis años de estudiante, en un festival en Torroella de Montgrí (Girona), aproximadamente en la misma época en que lo grabarían, y guardo un recuerdo de aquella ocasión tan especial: aquella música, en aquella iglesia... realmente fue un momento emocionante.
Existe una grabación en youtube, en otro escenario, que será de la misma época. El sonido no es del todo perfecto pero vale la pena verla:

Os voy a poner algunos ejemplos del disco, que suenan bastante mejor. En primer lugar, el Tema de las Variaciones, tocado con gran delicadeza y con un vibrato muy comedido:



La primera variación que, como varias de las que siguen, tiene ritmo de Polacca o Polonesa:

Realmente las voces están muy bien distribuidas, no da la impresión de que se trate de una transcripción

La Variación nº 7 está escrita en ritmo de siciliana:

Observemos que en esta variación la viola descansa, porque se trata únicamente de dos voces.

Una variación muy original es la 16, que adopta la forma de Obertura Francesa, con su fugato y todo. De nuevo muy bien instrumentada:

Una de las más bonitas es la 25, escrita en modo menor. Es una música emocionante, un ejemplo magistral del arte de la variación: es difícil de creer que se trate del mismo tema:

Hay que resaltar, a propósito de lo anterior, que las Variaciones Goldberg no siguen estrictamente la melodía superior, sino que se basan en la secuencia del bajo. O sea, que se trata de una secuencia armónica en la que todas las variaciones coinciden exactamente en las armonías de cada compás, mientras que las otras voces melódicas son mucho más libres. El comienzo de la secuencia del bajo es el siguiente:
De hecho, Bach compondría otros cánones sobre esta misma secuencia, su BWV 1087. Es curioso escuchar estos cánones y reconocer la secuencia del bajo de las Goldberg.

Otra variación muy bien resuelta es la 29, con su escritura virtuosa:


Y el último ejemplo nos muestra el final de la brillante y casi orquestal variación 30, y la manera en la que enlaza con la repetición del Tema. Todo un contraste, tras la plenitud de la variación nos aparece la sencillez y delicadeza del Tema original.

Como dije al principio, no pretendo convencer a nadie de que esta transcripción está mejor que el original, pero en cualquier caso me parece una opción válida para tener una nueva visión de esta grandísima obra. Ya sea en cémbalo, piano, en esta transcripción o en alguna otra, la música de Bach es de tanta calidad que, en mi opinión, es en cierta forma trascendente; está por encima del medio utilizado para su interpretación. Siempre, por supuesto, que la interpretación tenga respeto por la partitura y sensibilidad musical, como es el caso.



sábado, 27 de abril de 2013

Mis CDs favoritos(6): Haydn, Sinfonías (Marriner, ASMF)


La verdad es que incluir entre mis CDs favoritos una caja con 10 discos tiene algo de trampa, así cualquiera; pero en este caso ha sido así, las Sinfonías "con título" de Haydn por Neville Marriner han figurado siempre ente mis grabaciones preferidas, y es por ello que las he seleccionado para esta sección.

Empezando por la música, si me referí anteriormente al papel de Haydn en la consolidación (ya que no creación) del cuarteto de cuerda, algo similar ocurre con sus sinfonías. Realmente Haydn no inventa nada, pero consigue que la Sinfonía pase a ser, de un divertimento intrascendente, a un tipo de pieza con un gran contenido musical perfectamente establecido. A partir de él, como pasó con el cuarteto, la Sinfonía pasó a ser una forma predilecta de los compositores a la hora de expresar sus ideas. Adquirió, por así decirlo, la mayoría de edad.
Dentro de su extensa producción de sinfonías hay un gran número que ostenta un título. La razón de ello fue absolutamente comercial, y obedece al deseo de sus editores de atraer más público a una serie de sinfonías que ya gozaban de bastante prestigio. Los títulos, pues, no son invención de Haydn, y en muchos casos son de tipo descriptivo o más abstractos, por sugerir una cierta situación o estado de ánimo. Esto, que pudo ser una ventaja en su tiempo, en la práctica hizo que muchas otras sinfonías sin nombre ni apellidos se quedaran más olvidadas, pese a se de una calidad similar o superior a muchas de las que nos ocupan.
En estas sinfonías están todos los rasgos del mejor Haydn: un ingenio increíble, humor en algunas ocasiones y una gran originalidad pese a ajustarse a una forma bastante estricta.

En cuanto a la interpretación, pues Marriner y su Academy of St.Martin-in-the Fields consigue unas versiones impresionantes. Voy a intentar sintetizar a continuación qué factores de estas interpretaciones contribuyen al resultado final.

En primer lugar, las dimensiones de la orquesta. Se nota que se trata de una orquesta bastante reducida, por el sonido de cada sección y el equilibrio con los instrumentos de madera y metal. Lógicamente, en las últimas sinfonías hay más cuerda que en las primeras, y en las primeras Marriner añade un cémbalo como apoyo al bajo continuo. Con estas dimensiones de orquesta se consigue una mayor claridad y transparencia que las versiones que se solían hacer en la época en que se grabaron. Fue, pues, un cambio importante.
La rítmica de Marriner y su ASMF es siempre muy acusada. Aparte de la elección de los tempi, bastante rápidos en general, destaca la cuidadísima acentuación y articulación, que consigue una limpieza de líneas impresionante. Una perfecta elección de los golpes de arco en todo momento es esencial, y los ingleses, que siempre han destacado por su disciplina y profesionalidad en todas sus orquestas, consiguen una manera de tocar elegante y con un enorme brío. Se nota que Marriner fue un excelente violinista él mismo, y consigue exactamente lo que quiere en todo momento.
La articulación es, pues, muy clara, y en todas las secciones de instrumentos. Está claro que en la cuerda aguda es más fácil conseguir la claridad, pero Marriner lo consigue también con los instrumentos graves. Así, los chelos y contrabajos suenan compactos, acentuados cuando hace falta, y con una resonancia muy controlada. Algo muy diferente, para hacernos una idea, a las grandes orquestas alemanas, donde la parte grave es poderosa y redonda, un gran apoyo al resto de la orquesta. La ASMF tiene un sonido más leve, con el apoyo justo en la parte grave, y una parte aguda enormemente virtuosa y limpia de articulación.

Os voy a poner unos cuantos ejemplos de estas versiones. En lugar de poner lo más conocido, como el susto de la sinfonía "Sorpresa", o el movimiento que da nombre a las sinfonías "del Reloj" o "Militar", voy a poneros otros.

Como ejemplo de las sinfonías más tempranas, este es el comienzo de la nº 45, "Abschied" (los adioses):

Escuchamos el cémbalo, que apoya a los bajos, y nos podemos dar cuenta ya del perfecto equilibrio con los vientos, la limpia articulación de los bajos (por ejemplo, en el diálogo del minuto 0:30 con los violines) o la cuidada planificación dinámica en 0:45, la manera en que va creando tensión hasta el momento de los choques y retardos entre los violines un poco más tarde.

A continuación, el allegro que sigue a la introducción lenta de la sinfonía nº 73, "La chasse"(la caza)

Destaca la limpieza de articulación al comienzo, incluso cuando entran vientos y bajos en el minuto 0:15. Escuchemos las limpísimas notas cortas de bajos y oboes, y también el poderío de los violines en 0:25, junto con un perfecto equilibrio con los vientos.

Otra característica de la ASMF son sus excelentes solistas. Escuchemos a su concertino, la fantástica Iona Brown, en una de las variaciones de la sinfonía nº 103, "Drum Roll"(redoble de timbal)

Una manera de tocar absolutamente elegante, con el vibrato justo y un arco limpísimo, consiguiendo una variedad de articulación imaginativa y muy musical. ¡Qué gran violinista fue!

Otro ejemplo, en este caso el último movimiento de la sinfonía nº 82, "L'Ours"(el oso)

Hasta ahora he hablado mucho de la cuerda, pero escuchemos en el minuto 0:10, la excelente rítmica de los vientos, con el ligero fagot, el clarísimo timbal o la limpieza de las trompas en su incomodísimo registro agudo. Todo perfectamente equilibrado, sin destacar en exceso. O, en el minuto 0:31, la explosión y el entusiasmo de la sección en forte, con el contrapunto entre las diferentes secciones.

Por último, para que no todo sean movimientos rápidos y chispeantes, os pongo el comienzo del tiempo lento de la nº 83, "La Poule"(la gallina)

Nos sirve como ejemplo para demostrar que Marriner no sólo cuidaba los movimientos rápidos. En este movimiento destaca, en primer lugar, el tempo escogido, no muy lento, pero que en ningún momento suena precipitado o intrascendente. Y, sobre todo, la gran expresividad que consigue, algo realmente difícil en Haydn, donde si te pasas puede sonar excesivamente romántico.

Unas excelentes versiones de estas sinfonías. Es una lástima que no siguieran grabando las que no tienen título, porque se habría convertido en la integral indiscutible de la obra sinfónica de Haydn.

miércoles, 24 de abril de 2013

Mis CDs favoritos(5): Brahms, Trios (Katchen, Suk, Starker)


Cuando comencé con esta serie de entradas sobre mis CDs favoritos, no lo hice con ningún orden, pero si lo hubiera tenido que hacer, casi sin ninguna duda uno de los primeros puestos sería para el album que nos ocupa, los tres tríos con piano de Brahms, por Julius Katchen (piano), Josef Suk (violín y Janos Starker (violonchelo).
Es uno de los casos en los que me cuesta hablar solo de la versión, porque es que la música es de las que más me gusta, emociona y llena. Casi toda la obra de cámara de Brahms es excelente, pero en los trios alcanzó un nivel excelso.


Y los intérpretes... comenzando por Julius Katchen, justamente su album con la música para piano solo de Brahms es contemplado como una de las referencias discográficas. Y en estos trios la parte de piano está interpretada de manera magistral: consigue una ligereza increíble en la concentrada e incómoda escritura de Brahms, resaltando en cada momento lo más importante. Y eso es mucho más importante cuando estás tocando con dos instrumentos de cuerda, cuando si no tienes cuidado puedes sepultarlos literalmente en una enorme maraña sonora.
Janos Starker no es el más expresivo de los violonchelistas, su manera de tocar es concentrada y algo distante, pero en estos discos parece que se contagia de sus compañeros y consigue momentos de gran belleza.
Pero quien (a mi entender) destaca es el checo Josef Suk. No habiendo sido un solista que gozara de la fama de otros, me es difícil encontrar un sonido de violín más bonito, redondo, terso y puro. Su vibrato es intenso y variado, y su expresión es realmente emocionante.

Escuchemos el comienzo del Trio nº 1 en Si menor:
Tras unos pocos compases de piano solo, de una claridad increíble, Starker comienza con un cierto abandono, una cierta reserva, como dosificando su expresión para lo que vendrá después. Cuando en 0:42 comienza el violín toda la contención desaparece, y Suk es todo generosidad de sonido, amplitud y belleza.

Escuchemos ahora un fragmento del tema y variaciones del segundo trio en Do M.
Tal vez sea mi movimiento preferido. En La menor, es una melodía preciosa, triste, pero de una tristeza sana, como esperanzada... Bien, está claro que no me sé expresar mejor. Mejor, escuchadlo. Los dos instrumentos de cuerda, tocando con una compenetración increíble, y el sonido de Suk es de una belleza increíble. Como ejemplo, fijaos en el pequeño rubato del minuto 1:09. La manera en que Suk destaca su primera nota, adelantándola ligeramente y prolongándola, es un detalle de su enorme calidad y expresividad. O el apasionado diálogo de la cuerda en 2:14. O la extrema delicadeza con la que acompañan al piano en la segunda variación (a partir del minuto 2:52).

El siguiente ejemplo es todo lo contrario:
En este tercer movimiento del mismo trio, todo es ligereza y claridad. Y eso es enormemente difícil con la escritura pianística de Brahms, os lo aseguro.

Para cambiar, el comienzo del 3º Trio, en Do menor, es casi orquestal:
Junto con la explosión sonora del comienzo, con su escritura en dobles cuerdas y amplios acordes, contrasta la sencillez del segundo tema, en 1:11, tocado en octavas por la cuerda, de una manera espléndida.

Y acabo con el 2º movimiento de este 3º trio. No he podido resistir ponerlo entero, no sabría por donde cortar:
Movimiento misterioso, con la cuerda con sordina, es una maravilla de escritura. Es increíble la manera en que Suk y Starker acompañan a Katchen con sus dobles cuerdas en pianísimo, o el fragmento central con sus diálogos de pizicatti, o en la reexposición, cuando la cuerda lleva el tema (minuto 2:04). Toda una lección de música de cámara, qué manera de dialogar, pasarse el tema de uno a otro, de construir toda una frase de manera coherente pese a estar tan fragmentada en los tres intrumentos. Una delicia.