domingo, 26 de mayo de 2013

Mis CDs favoritos(11): The Fiddler of the Opera (Gil Shaham)


Bueno, y ¿qué tiene de especial este disco?. A fin de cuentas, es un disco con un diseño muy cuidado, tocado por un joven virtuoso, y compuesto de piezas sueltas con una remota relación entre ellas...
Y es verdad, de eso se trata. Pero hay un par de detalles que matizan todo esto. En primer lugar, la elección de las obras: en lugar de buscar entre lo más trillado, se han buscado piezas infrecuentes, como la Fantasía de Carmen de Hubay, la Flauta Mágica de Mozart -Sarasate(!) o el Caballero de la Rosa de Strauss, en transcripción de Prihoda. Aparte de otras más famosas de Gluck, Gerswhin o Paganini.
Y en segundo lugar, la impresionante interpretación de Shaham, que revaloriza enormemente estas "obritas" y las dota de un gran interés.



Gil Shaham es un violinista extraordinario. Lo que más me maravilla de él, aparte de su gran calidad técnica, es su increíble control en todo lo que hace. Aparte de este disco y muchos más, le he podido escuchar en recital varias veces, y también he tenido la ocasión de acompañarlo en el Concierto de Sibelius. Y siempre me ha sorprendido el gran control de su instrumento. No sólo es infalible, sino que en todo momento demuestra un estudio concienzudo de toda situación: el golpe de arco perfecto, la digitación más adecuada, la cantidad y la posición del arco para cada nota... Es algo que también admiro en Hilary Hahn. Pero, a diferencia de ésta, el nivel musical de Shaham me parece mucho mayor, en el sentido de que su manera de tocar se adapta perfectamente a cada compositor. Recuerdo un recital en el que tocó una Sonatina de Schubert y yo creo que no pasaria del mezzoforte en ningún momento, y prácticamente en toda la obra no pasó más de medio arco. La sensación fue de contención, de una cierta intimidad. Pero luego, tocó algunas piezas de bravura de una manera totalmente diferente, con mucha más amplitud y desenfado. Todo un planteamiento musical muy diferenciado.

Estas cualidades las podemos apreciar en la presente grabación: toca Strauss con toda la gracia vienesa inimaginable, o Gerswhin con un abandono y un "swing" muy adecuado, o Gluck con una gran pureza. Pero escuchemos algunos ejemplos

La Fantasía sobre "La Flauta Mágica", de Mozart, escrita por Sarasate, es una obra realmente interesante, que no conocía. Para el que conozca a Sarasate únicamente por sus Danzas Españolas (obras que no son nada despreciables, por cierto), tendría que buscar algo más de lo que compuso.

Y Shaham la toca muy adecuadamente, con un estilo absolutamente mozartiano en la introducción, y con el exhibicionismo justo en los siguientes episodios.

Sobre "Carmen" de Bizet existen numerosas transcripciones, como la famosa y maravillosa de Sarasate o la dificilísima y algo menos interesante de Waxman. La del húngaro Jeno Hubay es muy poco conocida. No puede rivalizar con la de Sarasate, verdadera obra maestra, pero tiene el interés de que utiliza otras arias diferentes:

Recuerdo también que en otro recital que le escuché tocó una Fantasía de Carmen, pero en la que mezcló fragmentos de las versiones de Sarasate y Hubay, y la verdad es que el resultado fue curioso.

Seguramente mi pieza preferida del disco es la transcripción de los Valses del Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, compuesta por el virtuoso checo Vasa Prihoda.

Al gran nivel de la música original se une la gracia del arreglo, y además la excelente interpretación, con toda la gracia vienesa posible y, al mismo tiempo, con una gran seriedad, sin excesos de portamenti y una expresión de una gran pureza.

Escuchemos finalmente, después de los virtuosísticos ejemplos anteriores, la bella melodía de la danza de los Espíritus de Orfeo y Eurídice, de Gluck, en la transcripción de Kreisler:

Escuchemos la expresión contenida, algo reservada, del comienzo, venciendo la tentación de exagerar y distorsionar la serenidad de la melancólica melodía.


En resumen, un disco que podría haber sido uno de tantos, pero que por la combinación de un programa muy bien elegido, un diseño precioso y una interpretación de gran nivel, vale la pena escuchar e incluso "tener", físicamente, entre las manos. Todo un acierto.

2 comentarios:

  1. Al leer los comentarios de este disco he creído que lo tenía, pero acabo de comprobar que es otro, precisamente de Vasa Prihoda en el que coinciden los Valses del Caballero de la Rosa.
    No conocía a este violinista y, la verdad es que, trás leer lo que dices de Gil Shasam, dan ganas de comprarlo.

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    1. Pues si no conoces a Shaham vale la pena, te lo aseguro.
      Un saludo y gracias por comentar

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