jueves, 16 de mayo de 2013

Bach, Sonatas y Partitas: Una discografía comparada (2)


En esta segunda entrada dedicada a una posible discografía comparada de las Sonatas y Partitas me centraré en las que están interpretadas con violín barroco. Me ha parecido conveniente agruparlas de esta forma, ya que mezclar los dos tipos de interpretación hubiera llevado a confusión a más de uno, por el diferente sonido y afinación de estas versiones y las otras.






Monica Huggett. La verdad es que no puedo decir muchas cosas buenas de esta grabación. Me parece que la obra le viene muy muy grande a la violinista. Los tempi son muy lentos, pero me da la impresión de que no es así por una convicción propia, sino porque más rápido no le sale. Los acordes están todos arpegiados con una extrema prudencia, para que suene más o menos bien. Y eso hace que el ritmo se resienta sobremanera.

Escuchemos, por ejemplo, la Bourrée de la 1ª Partita:

Cuesta seguir el ritmo de la Bourrée. Cada vez que hay un acorde difícil (y en esta pieza hay muchos), el ritmo se para, la violinista coloca trabajosamente los dedos y hace el acorde. Comparemos con Kuijken, por ejemplo (o con Grumiaux, en el otro post) y veremos como no hace falta hacer todo esto.

O la fuga de la 1ª Sonata:

A lo ya señalado anteriormente, en cuanto a que pierde mucho tiempo antes de cada acorde, hay que sumar que, en los episodios en los que desaparecen los acordes y son series de semicorcheas todas iguales (minuto 0:23 del ejemplo), se me escapa el motivo por el cual las toca de esta manera tan errática: ésta larga, ésta más corta, ahora corro, ahora me paro... No acabo de ver la razón, la verdad. Una cosa es tocar mecánicamente y otra muy diferente ese caos.

Pero lo que me saca de quicio y me pone de los nervios es la manía de hinchar absolutamente todos los sonidos en los movimientos lentos. Escuchemos el Adagio de la 1ª Sonata:

Dejemos de lado que cada vez que hay un acorde lo arpegia de manera diferente: una vez se queda un rato en la nota grave, otra en la superior, una vez de dos en dos, etc. Algún motivo musical habrá en todo esto. Pero es que lo de que cada vez que hay un sonido largo haya que hincharlo, como si tuviera un potenciómetro y estuviera jugando con él, se convierte en un vicio que me cuesta aguantar.

Al principio dije que no había nada bueno en esta versión, pero la verdad es que no es así. El sonido es bonito y siempre redondo (claro, como se toma tanto tiempo en cada acorde, así cualquiera), y la afinación es perfecta. Y esto último no es poca cosa, os lo aseguro. Es una lástima que las excesivas precauciones que se toma y la manía ya señalada de hinchar todo empañen lo que podría haber sido una buena versión.





Sigiswald Kuijken. Antes de que se sacara de la manga la viola da spalla, sobre el que hay una buena controversia (¿viola da spalla, violoncello da spalla, viola pomposa, violoncello piccolo...?), Sigiswald Kuijken era ya un violinista magnífico, uno de los nombres míticos de la interpretación con instrumentos originales. Y su versión de las Sonatas y Partitas es de las mejores. Aquellos que piensen que con el violín barroco no se puede tocar afinado, bonito e incluso virtuoso ya se pueden ir callando.

Escuchemos uno de los movimientos más difíciles, la Bourrée de la 1ª partita:

Recordemos los apuros que pasaba Monica Huggett en cada uno de los acordes. Pues bien, Kuijken no tiene ningún problema, y aparte de estar muy bien ejecutado, la pieza tiene un ritmo de danza increíble.

O la manera en que toca el Adagio de la 1ª Sonata:

Ahora resulta que no hace falta hinchar notas, se puede tocar a tempo y encima incluso vibra ligeramente alguna que otra nota. Por que lo del vibrato en la época barroca no es o todo o nada, el vibrato se usaba, sí, pero con mucha moderación, como un ornamento más, en algunas notas destacadas.

Y en uno de los movimientos rápidos, en concreto la Giga de la 2ª Partita:

No se le nota ningún problema, y lejos de tocarlo mecánicamente, todavía le sobra para introducir un ligero rubato en algunos puntos destacados, y en todo momento tenemos un impulso danzable característico.

Una grandísima versión, y además con un espléndido sonido. Tal vez demasiada reverberación , pero incluso ésta no parece artificial, sino producto de la sala de grabación empleada.





Viktoria Mullova. He tenido mis dudas a la hora de incluir a Viktoria Mullova en este post. Para el que no la conozca, Viktoria Mullova, violinista rusa, tuvo un extraordinario comienzo en su país ganando el Concurso Tchaikovsky brillantemente y, tras una serie de grabaciones en ese mismo estilo, tras emigrar al oeste, su carrera ha ido tomando una serie de cambios curiosos. Por una parte, se ha aficionado a tocar cierto repertorio de una manera muy diferente a como hizo en sus principios (de hecho, había grabado algunas de estas Sonatas y Partitas con violín "moderno"), con arco barroco y cuerdas de tripa. No sé si también ha hecho una transformación interna de su instrumento, o sea, una reconstrucción a como fue en un principio(cambio de barra armónica, alma, inclinación y longitud del mástil) o simplemente ha seguido utilizando un instrumento "híbrido". El caso es que esta grabación parece historicista, el violín está afinado más grave y suena a barroco.
Su manera de tocar también ha cambiado totalmente desde sus comienzos de virtuosa. Pero sigue habiendo algo que falta. A ver si lo encontramos.

Fuga de la 1ª Sonata:

Técnicamente no puede haber ningún reproche. La afinación es impecable, como no podía ser menos siendo quien es. El tempo es bastante rápido, y toca absolutamente todas las notas, no se deja ni una. Sospecho que su técnica de arco sigue siendo la del violín moderno, me cuesta creer que con el arco barroco que aparece en la foto se puedan hacer esos acordes tan limpios.

La Chacona de la 2ª Partita.

De nuevo podría ser la mejor ejecución de las que he escuchado en violín barroco. Pero me suena algo fragmentada, algo distante. Aburrida, tal vez. O, y creo que he llegado al quid de la cuestión, demasiado controlada, con una atención excesiva a no expresar, a que no quede una versión romántica. Ya no se trata de que no vibre, es que prácticamente no se permite ni la más mínima licencia ni el más mínimo rubato.

Escuchemos, por ejemplo, uno de los movimientos "fáciles", la Double de la Sarabande de la 1ª Partita:

Yo creo que va a ser eso, es una versión demasiado cohibida, demasiado controlada, aburrida a fin de cuentas, con ese afán de no salirse del camino recto...

Lo que pasa es que como técnicamente es una violinista extraordinaria, pues a fin de cuentas se nos plantea un dilema, que consiste en que se le perdona esa posible sequedad, a cambio de que técnicamente la versión es impecable, sea cual sea la dificultad de la pieza. Siempre se nos quedará la duda de que si tocara con violín moderno y sin complejos, sería una versión muy diferente. O no...





Rachel Podger. Para mí la mejor entre las versiones más modernas, a la misma altura de la ya famosa de Kuijken.
Esta chica tiene una técnica increíble. Escuchemos, por ejemplo, el Final de la 3ª Sonata:

Tocado a una velocidad estimable, el golpe de arco es perfecto, así como la afinación y la limpieza en los cambios de cuerda.

Pero es que además cuando hay polifonía, la resuelve de manera magnífica. Escuchemos la fuga de la 2ª Sonata:

El motivo está perfectamente delineado, en todas sus apariciones, y el ritmo es perfecto. Entendiendo lo de ritmo no como pulso, sino como la organización de las notas dentro de cada diseño, o sea, la aplicación de pequeños rubati o desviaciones que hacen la versión muy variada y musical.

Y en los movimientos lentos, como el Adagio de la 1ª Sonata:

A pesar de tocar con un pulso estable, consigue "mover" la melodía, haciendo sonar las figuraciones más rápidas de una manera casi improvisada. Incluyendo, de nuevo, ligerísimas cantidades de vibrato.

El sonido de su violín es muy atractivo, tal vez no tiene el lustre de Kuijken, pero ya no sé si es cuestión del instrumento, la grabación o lo que sea. Una violinista magnífica, pues, de la que os recomiendo las Sonatas de Mozart para pianoforte y violín, junto a Gary Cooper (sí, como el actor).





Elizabeth Wallfisch. Con esta violinista australiana no nos cabe ninguna duda de si violín barroco o no. Su manera de tocar es absolutamente idiomática. Aparte, otro rasgo diferente es que su violín está afinado todavía más bajo que el resto de los violinistas de la comparativa. Recordemos que el estándar de afinación es una convención bastante reciente, y que incluso variaba de país a país, dependiendo a menudo del instrumental que había disponible (órganos, instrumentos de viento, etc).

Escuchemos la Chacona de la 2ª Partita.

Lo primero que nos llama la atención, aparte de la extrañeza inicial por lo grave de la afinación del instrumento, es el sonido, no tan bonito como los otros violinistas, algo rasposo y nasal. Técnicamente está bastante bien, con una buena afinación y un buen sentido rítmico. La gama dinámica es bastante amplia: hay momentos muy suaves y otros más brillantes.

La fuga de la 1ª Sonata:

El tempo es muy lento, y los acordes también están tocados de una manera bastante cautelosa (como Monica Huggett), pero el resultado no es tan atractivo como esta última, el sonido sigue siendo algo rascado pese a la velocidad empleada. La sensación al final es de que le cuesta tocar, una manera de tocar algo trabajosa.

Y, por último, el Adagio de esta misma sonata:

Una cosa positiva es que su expresión es más auténtica que la de la Huggett: por lo menos no hincha absolutamente todas las notas, como hacía aquella.

Una versión más, con sus cosas buenas (buena afinación, expresión adecuada) y no tan buenas (sonido no muy bonito).


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